(Foto: Filippo Sorcinelli Facebook)
Tras más de dos décadas trabajando discretamente entre tejidos litúrgicos, bordados y ornamentos sacros, Filippo Sorcinelli se ha convertido inesperadamente en uno de los nombres más observados del universo estético del Vaticano.
El diseñador italiano, responsable de vestir a Benedicto XVI, al Papa Francisco y a León XIV, ha pasado de ser una figura reconocida dentro del diseño eclesiástico, a despertar interés internacional por su papel en la construcción de la imagen pública del nuevo pontífice.
Nacido en Mondolfo, en la región italiana de Las Marcas, Sorcinelli creció vinculado a la Iglesia desde niño. Él mismo ha contado que descubrió su fascinación por este universo acompañando a su madre mientras limpiaba una parroquia local.
Allí comenzó a observar con atención los tejidos, el incienso, el sonido del órgano y la atmósfera silenciosa de las sacristías. Esa sensibilidad visual y espiritual acabaría marcando toda su trayectoria creativa.
Sus primeros pasos los dio en el taller artesanal de su tía, que era costurera. Allí aprendió los detalles de la sastrería y el bordado. En 2001 diseñó su primera prenda litúrgica para un amigo que iba a ordenarse sacerdote.
Aquel encargo dio origen a LAVS (Laboratorio Atelier Vesti Sacre), la firma que fundó y que con los años se convirtió en una referencia internacional en vestimenta litúrgica católica. Elaboran casullas, mitras, estolas y ornamentos para iglesias y celebraciones religiosas de todo el mundo.
En 2007 comenzó a trabajar para Benedicto XVI, para quien diseñó más de medio centenar de piezas. Más tarde vistió también a Francisco, adaptando sus creaciones a la sobriedad que definió la estética del pontífice argentino.
Con León XIV, Sorcinelli vuelve ahora al centro de la conversación pública. Su primera aparición desde el balcón de San Pedro, envuelto en una capa roja satinada que muchos interpretaron como un regreso a códigos más solemnes y ceremoniales, fue ampliamente comentada. Sobre todo fuera del ámbito religioso. Hasta tal punto que Vogue incluyó al pontífice entre las personas mejor vestidas del año 2025.
Pero Filippo Sorcinelli no se define únicamente como modisto. También es organista, formado en conservatorio y en el Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma. Además fundó UNUM, su firma de perfumería artística, lanzada en 2013. Sus fragancias, como su moda, exploran el vínculo entre espiritualidad, memoria, olor y simbolismo.
Católico practicante, Sorcinelli suele rechazar la idea de contradicción entre identidad y fe. Prefiere hablar de libertad creativa y de sensibilidad. Para él, vestir a un Papa no tiene que ver con la moda entendida como tendencia, sino con algo mucho más profundo. Su trabajo exige escucha, discreción y respeto institucional absoluto.
En su trabajo no hay pruebas de ropa con el pontífice ni contacto directo con él en el proceso creativo. Cada encargo se canaliza a través de la oficina de celebraciones litúrgicas del Vaticano, donde la estética siempre queda subordinada a la ceremonia.
Mientras el Papa León XIV prepara su inminente viaje a España, Sorcinelli mantiene la misma reserva que ha marcado su carrera y no ha desvelado secretos sobre qué indumentaria vestirá el Pontífice.
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