Foto: @soberanes Unsplash
El mundo de los videojuegos es un sector que no deja de crecer cada día. De la industria de entretenimiento es el que más rápido y de manera más apabullante crece. Sus ingresos hacen palidecer al mundo del cine, sin ir más lejos. Por eso un gran número de fabricantes dedican sus esfuerzos a crear todo tipo de accesorios.
El objetivo es que los jugadores experimenten y vivan de la manera más intensa los juegos. Las gafas de realidad virtual hace tiempo que tienen presencia en este ámbito. Pero siempre se puede ir un poco más allá. Lograr que la experiencia inmersiva sea aún mayor y conseguir que entremos dentro del juego en todos sus aspectos cada vez está más cerca. A solo unos pasos, virtuales.
Virtuix es una empresa especializada en desarrollar elementos para mejorar la experiencia de la realidad virtual. Su última aportación se llama Virtuix Omni One y se trata de una plataforma sobre la que podemos desplazarnos en cualquier dirección, 360 grados, dentro de un juego o aplicación. Consta de una base omnidireccional y resbaladiza sobre la que podremos correr, caminar, saltar o agacharnos y todas esas acciones se verán representadas sobre aquel juego que estemos “viviendo”.
La simulación de casi cualquier aspecto de la realidad virtual está cerca de ser plena. El usuario permanece atado a un arnés que garantiza su seguridad y la base se ocupa de devolver sus pasos siempre al centro del dispositivo para continuar jugando sin sufrir ningún percance. Podemos jugar sin miedo a golpear aquello que realmente se encuentra en la habitación donde nos encontremos.
El Virtuix Omni One saldrá al mercado durante este 2021. Su precio rondará los 1.600 euros y podremos suscribirnos a algunos de sus juegos por algo menos de 13 euros al mes. No es un accesorio barato, pero tampoco tiene un precio desorbitado para poder tener en casa un elemento de entretenimiento que hasta ahora solo podíamos imaginar en entornos profesionales o dedicados en exclusiva a la realidad virtual. Ahora la pelota está en el tejado de los desarrolladores de juegos y aplicaciones que puedan sacar el máximo partido a máquinas tan potentes como el Omni One.
Las fantasías cinematográficas y de ciencia ficción son cada día más reales, más tangibles. Al mismo tiempo, la imagen de un jugador hundido en el sofá empieza a pasar a la historia. Los juegos cada vez demandan más esfuerzo por nuestra parte, para ser disfrutados con todo nuestro cuerpo. Para experimentarlos con todos nuestros sentidos. Se acerca un futuro inmediato en el que jugaremos a realidades cibernéticas en entornos cada vez más indistinguibles de la realidad real, esa realidad en la que vivimos al apagar la consola, pese a que no veamos dragones, naves espaciales o zombies alrededor.
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