(Foto: Gtres)
En el año 2006 ya protagonizaron uno de los divorcios más polémicos. Pero la guerra que mantienen actualmente Phil Collins y su ex-mujer, Orianne Cevey, ha sobrepasado todos los límites. Y es que tras su separación, la pareja decidía darse una nueva oportunidad en 2015. Un segundo matrimonio que ha acabado “como el rosario de la aurora”. Phil Collins acusaba recientemente a su ex-mujer de haber ocupado su casa de Florida con su nuevo marido. Una denuncia ante los tribunales que Orianne Cevey ha respondido sacando los trapos sucios del músico y revelando que Phil Collins no pisó la ducha en todo un año.
Después de darse una segunda oportunidad de más de cinco años, Cevey decidía el pasado mes de julio acabar de nuevo con el matrimonio y pasar por el altar en Las Vegas junto al guitarrista Thomas Bates, 15 años más joven que ella.
Tras la repentina separación y el nuevo matrimonio, Cevey se estableció en la mansión que el cantante tiene en Florida, una impresionante casa valorada en 40 millones de dólares. Junto a ella un ejército de guardaespaldas que, según denuncia Collins, le impiden entrar a su propia casa. Por ello, el músico ha decidido demandar a su ex-mujer por la ocupación de su propiedad, desatando una guerra entre ambos.
Cevey defiende que la mitad de la casa de Florida es suya, tal y como se lo prometió Collins en 2015, cuando decidieron retomar su relación. Además, asegura que ella se encargó de amueblar la casa y que pagó parte de las facturas. Sin embargo, la defensa de Cevey por la propiedad va más allá, y ante la insistencia del músico por echarla, ha decido sacar a relucir los trapos sucios de su ex-marido.
Y es que según cuenta Cevey, Phil Collins habría abandonado los hábitos de higiene hasta el punto de no haberse duchado ni lavado los dientes en todo 2019. Un año sin pasar por la ducha que le llevó, según su ex-mujer, a convertirse en un ermitaño. “El hedor de Philips se volvió penetrante. Se convirtió en un ermitaño, negándose a interactuar personalmente con cualquier persona”, cuenta Cevey. Además, afirma que durante ese tiempo el músico empezó a abusar de los analgésicos.
Por el momento, Orianne Cevey y su nuevo marido, Thomas Bates, siguen viviendo en la mansión de Florida, a la espera de conocer cómo avanza el proceso judicial que Phil Collins ha iniciado para exigir su inmediato desalojo. El músico denuncia que en la casa tiene bienes personales muy valiosos e irremplazables como joyas valoradas en 4.7 millones de dólares, premios, y una extensa colección de recuerdos.
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