Foto: Cedida por Atresmedia
Charlar con el Miquel Valls amigo es fácil y os aseguro que muy divertido, pero hacerlo con el profesional lo complica un poco todo. No siempre es fácil mantenerte al límite de la confidencia y no traspasar la barrera que te lleva al dolor, sobre todo cuando sabes que existe y está adherido a cada poro de tu anatomía.
El ruido bajo la piel ha sido parte de su terapia de duelo. La enfermedad terminal de su padre lo cambió todo, los silencios, los olores, los secretos… pero volveremos a reír como antes, querido Miquel. El tiempo es quien maneja nuestros sentimientos y le ganaremos la batalla…
The Luxonomist: ¿Qué has encontrado en la escritura que no descubriste en otras actividades de la vida?
Miquel Valls: La dirección, el guion, la producción, el relato ilimitado. La escritura es mucho más que contar en cuatro minutos una historia por televisión. Aquí he descubierto la libertad, poder soñar, fantasear. Ha sido un parto curioso, intenso pero divertido.
TL: ¿Cuánta esencia del Miquel Valls soñador hay en El ruido bajo la piel?
Miquel Valls: Desgraciadamente mucha. Es una ficción envuelta de realidad. Mi padre falleció de cáncer y yo viví la misma situación que la protagonista cuando supe de la enfermedad. La trama central también es real. El mismo robo sucedió en Barcelona hace unos años y fue muy mediático.
TL: ¿Cómo fue ese primer momento de ponerte ante la pantalla del ordenador en blanco?
Miquel Valls: Para mí fue una descarga de sentimientos, vivencias. Quería relatar perfectamente cómo se sienten los enfermos y, sobre todo, los acompañantes de una persona cuando le comunican que tiene una enfermedad terminal. Cómo cambian los silencios, los olores, los secretos, la vida en general.
TL: ¿En algún momento sentiste que lo escrito superaba tus expectativas iniciales?
MV: En la editorial están fascinados con el relato, algunos compañeros están sorprendidos. He escrito sin considerarme escritor y sin pretensión alguna de serlo. Esto es una historia más en las que millones de personas en España se sentirán reflejadas seguro.
TL: ¿Habría salido otro libro si lo hubieras escrito en otro momento personal diferente?
MV: Probablemente. La pérdida de un referente y, más si es reciente, siempre marca y cambia. Vives la vida con otra intensidad y con menos puntos de entusiasmo. El tiempo cura y aposenta, pero hay ruidos que nunca se marchan y permanecen bajo la piel.
TL: ¿Descubriste, en el camino, a un Miquel que desconocías?
MV: Yo me conozco mucho. Y los míos más. Al final soy lo que ves cada día durante cuatro horas por televisión. Mis jefes siempre me han permitido ser libre. El día que no pueda ser yo, o tenga que interpretar algún papel, opositaré como actor. Sería muy malo. Seguro.
TL: ¿El que comenzó a escribir es ya un recuerdo ante el escritor que ha salido de la experiencia?
MV: Ni soy escritor ni pretendo serlo. Simplemente la editorial me llama para que pudiera contar una historia. En un primer momento no lo vi claro y les dije que no. Luego pensé… Puedo ser el director de mis historias, sin limitaciones de tiempo, cambiando el espacio… La idea me gustó más. Ha sido un parto poder compaginarlo todo.
TL: ¿Era necesario depurarte y conseguir amortiguar el ruido bajo la piel?
MV: Para mí ha formado parte de terapia de duelo. No sé cómo hay que vivir el duelo ni dar consejos. Al final cada uno lo afronta como buenamente puede. Gran parte se ha visto depurada. Otra ha sido muy dolorosa. Recordar momentos malos de tu vida hay veces que sana, pero otras consigue que te despiertes al día siguiente sin haber dormido.
TL: ¿La experiencia de escribir ha sido adictiva?
MV: No te creas. La adicción viene con el glutamato que ponen en la comida. Hay días que necesitaba más y semanas que todo me suponía un mundo seguir. Un matinal diario y largo como es el nuestro requiere mucho esfuerzo.
TL: ¿Cómo fue la sensación al poner FIN?
MV: Primero muy buena. Luego me dijeron que venían las correcciones, que es como reescribir y cambiar todo, y aquí pensé… ¿Cuándo va a ser el FIN de verdad?
TL: ¿El escritor acabará succionando al comunicador?
MV: No lo sé. Cada proyecto tiene su tiempo, su espacio. Ahora estoy muy bien en Atresmedia, pero soy consciente de que la televisión llegará un día que tenga fecha de caducidad para mí y para otros muchos compañeros.
TL: ¿En tus mejores sueños imaginaste lograr lo que hoy tienes?
MV: No soy soñador, creído ni pretencioso. En mi caso la televisión no me ha transformado, ni me hizo que perdiera la cabeza. He currado mucho y he ido aceptando las oportunidades que me han parecido interesantes. Nadie me ha regalado nada. Es más, al principio tenía que escuchar: “El niño está por guapo”.
TL: ¿Cómo domesticas el ego para evitar que se levanten los pies del suelo?
MV: El principal problema en el mundo de la tele viene cuando te crees algo que realmente no es. No tengo ego. Jamás lo he tenido. Soy un obrero de la comunicación. El día que me canse o me dejen de contratar, me iré a mi casa sin problema alguno. La normalidad también puede ser una clave de éxito. Detesto a los aduladores y a las pelotas.
TL: A ver cómo se desenvuelve ese obrero de la comunicación en unas preguntas rápidas (risas)
TL: ¿A quién no le dedicarías ni un minuto de tu vida?
MV: Al que no quiere escuchar ni es capaz de racionar o dialogar.
TL: ¿Hay un pensamiento recurrente cada mañana?
MV: Bueno, a ver qué fuego tendremos que apagar hoy en la vida…
TL: ¿Ese plato del que te saturarías con placer?
MV: Pasta, arroz, pizza, helado. ¡No engorda nada! Pruébalo.
TL: ¿Ese olor inolvidable que te transporta a la infancia?
MV: El olor a pan recién horneado que compraba mi abuela.
TL: Tres palabras que definan el momento que está viviendo…
MV: Estrés. Cansancio. FELICIDAD.
TL: Imagínate que ahora te piden que escribas tu vida. ¿Cómo titularías el libro?
MV: Normalidad encubierta.
TL: Y si se llevara al cine, ¿quién dirigiría la película?
MV: Amenábar o Isabel Coixet. (por soñar).
TL: ¿Lo mejor que te gustaría escuchar de ti??
MV: Es buena persona.
TL: Si pudieras hacerlo, ¿qué le dirías al niño que se quedó atrás?
MV: Relax. Tiempo al tiempo. Disfruta de los tuyos que el tiempo pasa.
TL: ¿Qué es lo peor de la fama?
MV: Que te saquen en una playa de Formentera en bañador. No lo he superado. ¿A quién le interesa?
TL: ¿Eres de dar consejos aunque no te los pidan?
MV: Cada vez menos. Expreso mi opinión, pero dejo la libertad de que dada uno haga que lo quiera o pueda.
TL: ¿Esa situación o persona que te ha dejado sin palabras?
MV: La noche en la que murió mi padre.
TL: ¿La cara y la cruz de ser tú?
MV: La gente me trata bien.
TL: ¿Algo que siempre dicen sobre ti y que no es cierto?
MV: Si no es cierto, no voy a propagar un rumor o fake news para alimentarlo más.
TL: ¿Un miedo que no sepas controlar?
MV: La enfermedad. Soy hipocondríaco.
TL: Es pregunta que no te he hecho y te habría gustado responder…
MV: ¿Eres feliz? Sí.
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