Foto: Gtres.
Tras más de cuatro meses sin ver a Isabel II en un acto público, la monarca reaparecía ayer para rendir homenaje a su difunto marido, el duque de Edimburgo. La reina llegaba a la Abadía de Westminster acompañada de su hijo, el príncipe Andrés, y demostrando con su look lo mucho que echa de menos a su esposo. Y es que además de lucir en su abrigo el color favorito del duque de Edimburgo, Isabel II escondía en su broche otro homenaje a su gran amor.
Con el bastón que ha llevado en sus últimas recepciones, pero demostrando que la salud todavía le acompaña, Isabel II llegaba a pie servicio religioso. Lo hacía acompañada de su hijo Andrés, del que no se separó hasta que tomó asiento en la abadía. Una vez allí pudimos ver de nuevo la imagen de una Isabel II melancólica a la que, incluso, se le escapó alguna lágrima al recordar a su marido.
Y es que son muchos los momentos que la monarca pasó junto al duque de Edimburgo en sus 73 años de matrimonio, por ello, Isabel II quiso rendirle un especial homenaje con el look que escogió para la ocasión.
Es habitual ver a la reina lucir broches con los que adorna y complementa sus vestidos y abrigos. Sin embargo, para homenajear ayer al duque de Edimburgo, Isabel II escogió una joya muy especial. Hablamos del broche magenta y dorado que lucía en su hombro izquierdo. Una pieza elaborada a partir de rubíes reciclados y diamantes, empotrados en oro amarillo, creando la forma de una estrella o flor. El nombre del broche es Grima Ruby Scarab y se lo regaló el duque de Edimburgo en 1966.
Este broche, conocido en los círculos reales como broche del escarabajo, es obra del joyero Andrew Grima, quien lo creó de forma expresa por petición del duque de Edimburgo. Es una de los broches favoritos de la reina, que lo ha lucido en multitud de ocasiones. Una de las últimas fue en 2017, en los retratos oficiales de las bodas de platino junto al duque de Edimburgo.
En aquella ocasión lo llevó sobre un elegante vestido blanco que hacía resaltar el broche. Sin embargo, para acudir al homenaje a su marido, Isabel II se decantó por un abrigo de tono verde botella; el color favorito del duque, y que incluso es conocido como verde Edimburgo. Este fue también el escogido por otras invitadas como Camilla Parker Bowles, la princesa Ana, o la reina Letizia; que quisieron rendir así su especial homenaje al príncipe Felipe.
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