(Foto: Gtres)
El día de la coronación de Carlos III todos pensamos en Lady Di. Nos peguntamos si la princesa hubiera ido al evento, qué vestido habría escogido o qué joyas habría llevado. De estas últimas, quizás se habría decantado por el lujoso conjunto que el próximo 27 de junio saldrá a subasta en Nueva York. Hablamos de un collar y unos pendientes de gran valor que Lady Di lució unas semanas antes de su muerte. Unas joyas con una triste historia detrás y que ahora salen a la venta.
En el fatídico verano de 1997, Lady Di continuaba con su vida ya divorciada del entonces príncipe Carlos. En concreto, el 3 de junio acudía al Royal Albert Hall para ver El lago de los cisnes, y escogía para la cita un icónico look que ha pasado a la historia.
La princesa brillaba con un minivestido de tirantes y escote recto, de color azul cielo y pedrería que firmaba Jacques Azagury. Un diseño que combinó con unos salones destalonados blancos de Jimmy Choo y un clutch satinado también de color azul.
Como joyas, Lady Di llevó un collar con siete perlas del Mar del Sur y más de 200 diamantes que iba a conjunto con unos pendientes. Unas piezas que la propia princesa había pedido a Garrard, una de las firmas joyeras más prestigiosas de Londres y cercana a la familia real.
Sin embargo, los pendientes no llegaron a tiempo para la cita, por lo que Diana combinó el collar con otros pendientes de diamantes que hoy luce su nuera, Kate Middleton. De hecho son unas piezas especialmente queridas por la princesa de Gales que le vimos por última vez en la coronación de su suegro pero en su versión “completa”, con una perla colgante.
Y volviendo a Lady Di, después del concierto en el Albert Hall de Londres, la firma joyera le pidió que le devolviera el collar para poder terminar los pendientes y completar el juego.
Tristemente, Lady Di jamás pudo lucir los que había mandado hacer, pues apenas unas semanas después de hablar con la joyería, fallecía en París.
Tras su muerte, el conjunto, que se denominó La Suite del Lago de los Cisnes, se quedó sin dueño, y dos años después la familia autorizó su venta a la joyería. Parte del dinero obtenido se destinó a Unicef y la lucha por prohibir las minas terrestres, una de las causas que más defendió en vida la princesa.
Su nuevo dueño, el magnate estadounidense James McIngvale, guardó las joyas durante años, hasta que la crisis le obligó a venderlas a un matrimonio ucraniano. Ahora ellos han decidido sacarlas a subasta en Guernsey’s y destinar el dinero que se consiga con ellas a la reconstrucción de Ucrania cuando acabe la guerra con Rusia.
La cita será el próximo 27 de junio en el hotel Pierre de Nueva York. Aunque no se ha publicado ninguna estimación de precio, éste podría alcanzar grandes cifras tanto por su valor objetivo como el que le otorga el hecho de haber pertenecido a Lady Di.
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