Así es la colección de porcelana ‘de hueso’ que celebra el centenario de Isabel II
Las vajillas ocuparon un papel relevante y primordial durante el reinado de Isabel II.
En el siglo XVIII, Inglaterra vivió una transición monárquica marcada por el fin de los Estuardo y la llegada de los tres primeros reyes Jorge de la casa Hannover. Cambios que afectaron al protocolo que por aquel entonces comenzaba a imponerse en las principales monarquías europeas.
Aunque menos ostentosa que la francesa, por ejemplo, la celebración de comidas y banquetes comenzó a estructurarse en los palacios ingleses reflejando el estatus social, el poder político y la sofisticación cultural de la época.
Actos en los que las vajillas empezaron a ocupar un papel relevante y primordial. Unos años en los que además, los ceramistas europeos, especialmente los afincados en Inglaterra, querían replicar la porcelana oriental. No solamente por su estética cuidada, sino por su dureza en el uso cotidiano.
La porcelana de hueso está unida a la realeza europea
Al no contar con las mismas materias primas que existían en Asia, ni tampoco dominar la técnica para su elaboración, los artesanos comenzaron a experimentar para crear vajillas similares. Fue entonces cuando probaron a introducir un material que acabaría siendo fundamental para conseguir el objetivo deseado.
Así fue como nació en la llamada porcelana de hueso, también conocida como bone china. Un tipo de porcelana de alta calidad caracterizada por su resistencia, ligereza y apariencia translúcida. Se diferencia de otras porcelanas porque en su composición incluye ceniza de huesos animales, proveniente del ganado, además de caolín, feldespato y cuarzo.
La ceniza de hueso puede representar alrededor del 30 % al 50 % de la mezcla y es clave para lograr sus propiedades distintivas.
Fue Jorge III quien impulsó su uso en esa época apoyando firmemente a empresas locales y basándose en la cultura del té. Una práctica social fundamental tanto en la corte como en la burguesía emergente.
Isabel II fomentó el uso de la porcelana en palacio
Un legado que perduró en el Palacio de Buckingham hasta el siglo XX y que Isabel II mantuvo durante su reinado. De hecho, la hora del té era uno de sus hábitos cotidianos. Ahora, a punto de cumplirse el centenario de su nacimiento, la Royal Collection Trust ha puesto a la venta una colección oficial de porcelana de hueso cuya elaboración es todo un lujo.
Porque su proceso creativo combina diseño meticuloso, técnica artesanal y precisión industrial y se desarrolla en varias etapas cuidadosamente controladas.
Todo comienza con la creación de moldes de yeso, donde se vierte el contenido de arcilla preciso con la composición química adecuada. Cada pieza moldeada se revisa y se perfila a mano, alisando bordes y eliminando imperfecciones para garantizar una superficie uniforme antes de su transformación mediante el calor.
La primera cocción, conocida como “cocción en bizcocho”, se realiza a altas temperaturas y tiene como objetivo endurecer la arcilla, otorgándole resistencia estructural.
Una vez frías, las piezas se someten a un pulido con una mezcla de virutas de madera y pequeñas piedras. Así se suaviza aún más la superficie.
A continuación, se aplica el esmalte. Suele ser un recubrimiento vítreo que aporta a la porcelana su característico acabado blanco, liso y translúcido.
En la fase decorativa se introduce el componente artístico, con diseños que se aplican manualmente. Diferentes cocciones posteriores permiten que el esmalte se funda y se integre con la superficie, generando el brillo distintivo de esta porcelana conmemorativa.
Tomar el té como lo hubiera hecho Isabel II
El emblema EIIR, distintivo del reinado de Isabel II, es uno de los elementos más destacados de dicha colección. Está presente en el juego para tomar el té por ejemplo, uno de los más demandados de la tienda de la Royal Collection Trust y que ronda las 80 libras. Así como una estrella dorada de 96 rayos, que simboliza la alegría y la vida.
También hay cuatro símbolos florales tradicionales que representan a las naciones del Reino Unido. Las perlas y espigas de trigo evocan los intrincados detalles del vestido de novia de la difunta Reina. Un diesño que se puede contemplar desde hoy en la exposición del Palacio de Buckingham, Queen Elisabeth II: Fashion and Style.
Cada taza y platillo han sido elaboradona mano en Stoke-on-Trent utilizando las citadas técnicas tradicionales que se han mantenido inalteradas durante más de 250 años. Luego reciben meticulosamente un acabado con oro de 22 quilates. La colección se completa con jarras, platillos y tazas con idénticos detalles en diferentes precios.
