MINI descapotable: la prueba de que legado y modernidad pueden convivir a la perfección
Bajo la inocencia del diseño de kart de juguete se esconde un coche con carácter para salir de paseo este verano
Estoy convencido de que España es el mejor país para tener un descapotable. Tenemos sol, noches templadas desde abril hasta octubre y una cultura natural de ocio. Somos un paraíso para pasear sin capota recorriendo una gran ciudad o los muchos rincones idílicos que esconde nuestra naturaleza.
Este MINI Cabrio que he conducido la última semana es un coche que encaja a la perfección con nuestra forma de vivir. Por su aura juguetona, el formato compacto y las prestaciones del clásico MINI inglés, es el descapotable super popular que genera emoción y felicidad inmediata al subirse. Un capricho, un juguete, un coche que transmite. En todos esos planes tan españoles, un descapotable no es un mero medio de transporte, sino parte del plan en sí mismo.
El inconfundible carácter de MINI
Nada de impersonalidad. Este es el MINI de siempre, fabricado en Oxford, donde nació la leyenda, adaptado al siglo XXI. Estoy convencido de que sabes perfectamente como es un MINI sin que tenga que describirlo. Inspirado en un pequeño kart, este cabrio es un juguete a escala real que respeta la personalidad y la iconicidad de uno de los coches más reconocibles que se ha creado jamás. En cada ángulo, desde los faros redondos y la parrilla octogonal del morro, hasta los faros con la bandera Union Jack de la zaga, un MINI siempre es un MINI.
La coherencia de diseño se extiende hacia el interior. El salto tecnológico que ha llevado a cabo la marca es el mejor ejemplo de cómo se puede evolucionar sin traicionar a la identidad.
Aquí se respeta la clásica barra de interruptores, con palancas para el arranque y cambio de marchas, mientras una bonita pantalla redonda inspirada en el distinguible reloj de MINI preside el salpicadero. El sistema operativo es muy fluido. Aunque las funciones están bajo menús que requieren algo de aprendizaje, es compatible con CarPlay y Android Auto. Incluso tiene un gracioso asistente personal llamado Spike que se presenta en forma de bulldog inglés.
Más allá de estas novedades, el coche se termina con toques textiles en el salpicadero, unos asientos delanteros confortables para trayectos diarios y viajes, un volante muy minimalista perfectamente redondo que transmite la esencia juguetona del coche y unos acabados generales bien conseguidos. Este es un coche premium que mezcla lo moderno con la filosofía del MINI clásico.
Viajando sin techo: ¿sobrevalorado?
Recorrer kilómetros en un coche sin capota es una experiencia que merece la pena vivir. El techo abierto le da aún más capacidad de disfrute, especialmente si se mezcla con un atardecer, buen clima y buena ruta. Uno puede darle más uso por la novedad, pero MINI se ha asegurado de incluir en la pantalla múltiples recordatorios para incentivar el uso descapotado del coche. La prioridad tras las métricas no es cuánto combustible gasta, sino cuánto estás disfrutando. Durante mis pruebas lo llevé abierto un 78% del tiempo.
Aunque al principio fui reticente, quise probarlo a fondo. El techo abierto es una gozada para ir a tomar un helado al otro lado de la ciudad o hacer una rutita por carreteras de montaña. Aproveché todas las noches para hacer planes con amigos y todos estuvieron de acuerdo en que era una experiencia que merecía la pena vivir.
También viajé por autopista, y es verdad que a altas velocidades puede ser algo más incómodo por el ruido del aire y la incidencia directa del sol. Este es un coche de paseo.
Sonido dentro y fuera del MINI descapotable
Mención especial al sistema de sonido: me ha encantado, se escucha con muchísima calidad y volumen incluso con la capota abierta gracias a la ecualización que ajusta la pérdida de acústica al aire libre.
MINI utiliza la lona de los descapotables clásicos, en lugar de un techo duro. En general este sistema es más confiable, silencioso y rápido, pues apenas tarda 15 segundos en abrir y se puede hacer en marcha. Por el contrario, el aislamiento acústico con la capota cerrada es inferior a un techo rígido y el mantenimiento a largo plazo tendrá algún requisito para mantener la impermeabilidad y el color de la tela. MINI lleva muchísimos años haciendo descapotables, por lo que todo esto ya está considerado en los planes de mantenimiento.
Como contrapunto de lo divertido e idílico de viajar en un descapotable, las contras. Las plazas traseras existen, pero en la práctica apenas son aptas para un trayecto corto. Nadie quiere viajar atrás más de 20 minutos, y menos si es con la capota abierta.
El maletero es muy muy pequeño, apenas 160 litros con el techo abierto, y su boca de carga limita estrecha. Un par de mochilas entran, pero mucha suerte para conseguir encajar unas maletas de cabina. Es la consecuencia inevitable de conducir un coche compacto que, además, necesita guardar una capota.
El AND del Go-Kart: pequeño, ágil y disfruton
Los karts de juguete son la promesa fundacional de MINI. El disfrute de un juguete de carreras para niños mayores. Este cabrio hereda íntegra la prioridad en la dinámica de conducción y alma rutera que algunos coches modernos de marcas nuevas han ido perdiendo.
Conducir un MINI siempre garantiza buen dinamismo en la carretera, con muchas sensaciones en tramos de curvas y un buen aplomo y rodar a altas velocidades, y en este caso no iba a ser diferente. En rasgos generales es un coche natural y fácil de conducir que se comporta de forma precisa, bien conectado con el asfalto.
Las motorizaciones disponibles arrancan en 163CV y pueden llegar hasta los 230CV de la versión John Cooper Works, la variante más deportiva de la gama de carreras de MINI. Todos ellos tienen una caja de cambios automática muy ágil en todos los entornos. En este coche, el perfil de conducción deportivo es el correcto por defecto, haciendo el acelerador más sensible, mostrando un cuentarrevoluciones real en la pantalla, e iluminando todo el interior en colores antracita y rojo.
El carisma de MINI es una anomalía maravillosa
Cuando uno descubre que este coche ronda los 35.000€ se lleva una alegría. Tiene identidad, es divertido de conducir y acapara miradas sin necesidad irse a precios muy desorbitados. En un mercado donde este rango de precio está copado de alternativas SUV sin alma, el cabrio inglés tiene carisma y presume con respeto la iconicidad de la marca. Bajo la inocencia del aspecto general que lo hace parecer un juguete, se esconde un carácter agresivo y rápido en la conducción.
Poseer un cabrio descapotable es, más que nunca, un símbolo de personalidad. Hacerlo con un MINI es además una oda al legado de la marca combinado con la corriente estética del minimalismo moderno, reinando en un segmento donde los compradores prefieren algo diferenciador antes que equipamientos con nombres rimbombantes.
Sumar el diseño, las prestaciones, la dinámica y el carácter de este MINI Cabrio lo hacen un coche sorprendentemente divertido de tener y conducir. Lo dicho, como un juguete, un capricho.
