Así es el Sonos Play: el altavoz premium a prueba del verano
Este es el mejor altavoz de la historia de Sonos: equilibrado, minimalista y suena increíble.
Hace 10 años que cada habitación de mi casa está presidida por un altavoz. Una barra de sonido con subwoofer bajo la TV, un par de altavoces con Atmos en la cocina… Todos de Sonos, la marca californiana que inventó el hilo musical de este siglo a base de mucha tecnología. Sonos es el Applede los altavoces, así que cuando llega un nuevo producto suyo las expectativas están por las nubes – y la vara de medir, muy alta.
Tras una crisis interna, el agridulce lanzamiento de sus primeros auriculares y un año de parón, Sonos está de vuelta con lo que mejor sabe hacer. El nuevo Sonos Play ocupa con precisión el hueco intermedio dentro de su gama de altavoces premium con batería.
Aúna todo lo mejor y más prestigioso de la marca en un formato que se puede sacar al porche, meter en una mochila o llevar a la playa. Es más grande y potente que el pequeño Roam, y más portable y aventurero que el Move. Lo he probado a lo largo de estos últimos meses.
Sonos tardó en salir de casa y ahora no quiere entrar
Empecemos por el principio. Sonos lleva desde 2002 haciendo altavoces para el hogar que viven fijos, conectados a un enchufe y reproducen música vía WiFi. Esto tiene muchas ventajas, como la calidad de sonido y el poder conectar varios altavoces entre sí.
Así crearon uno de los sistemas de audio más reputados del mercado, bajo el mantra de reproducir música con calidad de forma simple. El ecosistema de Sonos, simple e hipervitaminado al mismo tiempo, es una de sus bazas más fuertes.
Los usuarios acérrimos de la marca pedían – pedíamos – poder sacar los altavoces más allá de los límites de una estantería o repisa. Así nació Move, el primer equipo portátil que protagonizó jardines, piscinas y barbacoas; y más tarde Roam, con el formato de una botella de agua para llevarlo al campo o de viaje. Idénticos a cualquier otro Sonos dentro de casa, pero con batería y Bluetooth para utilizarlos fuera.
Sonos ha explorado desde entonces muchas opciones fuera de su zona de confort, incluyendo Ace, sus primeros auriculares para competir con Sony que no han sido su mayor acierto. El nuevo Sonos Play es el resultado del aprendizaje acumulado, de lo bueno y lo malo de estos tres productos predecesores que fueron pioneros en sacar la experiencia de Sonos fuera de casa.
Minimalismo y resistencia a prueba de todo son compatibles
La premisa de que la tecnología debe ser algo invisible y que se integre en el diseño del hogar ha acompañado a la marca desde los comienzos. Play no es nada nuevo ni diferente a lo que estamos acostumbrados. El diseño monolítico tiene un aspecto limpio, con apariencia de haber sido sumergido en pintura, y con una rejilla microperforada que mejora la acústica sin perjudicar al diseño. En un mundo de altavoces estridentes llenos de luces de colores, esto es un soplo de aire fresco a la simplicidad.
Desde que se saca de la caja se siente que es un altavoz de otra categoría. Pesa 1,3 kilos y tiene un tamaño generoso, solidez en la construcción, buen tacto de los materiales gomosos, magníficos acabados generales del producto… irradia la sensación de ser un objeto de lujo. Esto es un altavoz delicatessen.
La base de carga, heredada de su hermano más mayor, es una idea muy inteligente. Play vive sobre ella cuando está en casa, garantizando que el altavoz está siempre encendido, conectado al WiFi y funcionando como cualquier otro altavoz del ecosistema. En la parte de trasera hay una discreta asa que anima a sacarlo a la calle, un añadido informal y bien resuelto. La certificación IP67 garantiza que no tendrá problemas con el agua – yo lo meto en la ducha a diario – y Sonos garantiza que el armazón es resistente a golpes del día a día sin problema.
Música, maestro: esto suena brutal
Bajo la carcasa del Sonos Play se esconde un arduo trabajo de ingenieria de miniaturización para conseguir encajar tantos elementos en un formato tan compacto. Sonos ha metido dos tweeters, dedicados a los medios y agudos, un woofer para los bajos, y dos radiadores pasivos. La forma en la que están colocados cubre 180º para llenar de música una habitación grande o una terraza al aire libre. La arquitectura acústica es casi idéntica a la de uno de los altavoces más populares de la marca, Era 100, y uno de los motivos que justifican el precio de este altavoz.
Sonos utiliza tecnología para resolver el conflicto del audio portátil: el límite físico del tamaño. Para ello, calibran uno a uno cada componente junto a artistas de todo el mundo, y luego utilizan Auto TruePlay para asegurar que la música suena en la acústica de tu casa tal y como ellos lo pensaron. Los micrófonos escuchan y analizan el entorno varias veces por segundo, y calibran el sonido para que se escuche perfecto.
Mi rotación musical en estas pruebas merece alguna mención. Las voces de Feid en “ATEO” salen con una claridad y perfil muy sorprende, mientras que el EP “La Formula” de Alleh & Yorgaki demuestra que el Play mantiene el orden incluso con una producción densa repleta de capas y matices. El último álbum de Quevedo, “El Baifo”, sirve para confirmar que este Sonos se desenvuelve bien con la música corriente a máximo volumen. Y en “NEXO” de Nil Moliner he escuchado una profundidad de graves digna de productos de gama más alta.
Me atrevo a decir, sin miedo a equivocarme, que Sonos Play tiene la mejor calidad que he escuchado en un altavoz de su categoría. Suena con mucha calidez, naturalidad y un aura envolvente para las sesiones de escucha. Y especialmente en el manejo de los tonos medios y las voces de la música popular, cumple con creces. Es la demostración del equilibrio y madurez que caracterizan a la marca californiana.
Batería, asistentes de voz, apps… y más cosas del Sonos Play
Además de reproducir música por WiFi, que es la principal virtud de Sonos, este Sonos Play incluye Bluetooth para tomar el relevo fuera de casa. La configuración es sencilla y la estabilidad perfecta. Por primera vez, es posible agrupar varios altavoces Sonos para sonar simultáneamente sin estar conectados a internet. Es tan sencillo como mantener pulsado un botón durante unos segundos.
La batería asegura ser suficiente para 24 horas de música continua (en mis pruebas ha rozado las 22 horas reales) y como la mayoría de tiempo se pasa en la base de carga lo más probable es nunca llegar a fundirla por completo. También puede cargarse usando el puerto USB-C o utilizarlo a la inversa como powerbank para cargar el móvil si estamos fuera de casa. La batería puede cambiarse fácilmente si se degrada con el tiempo, demostrando que este es un altavoz hecho para durar.
La app de Sonos es el corazón del ecosistema. Desde la actualización en 2024 no ha levantado cabeza. Es ideal para la configuración inicial y para tener a punto el ecosistema con sus actualizaciones frecuentes, pero es mucho más fácil y cómodo reproducir música utilizando AirPlay en el iPhone o Spotify Connect. La fluidez de la app y la precisión de las búsquedas es aún una capa de fricción que Sonos debe resolver.
Mención a los asistentes de voz. Sonos Play tiene micrófonos que son compatibles con Alexa y Sonos Voice Control. Puedes activar uno de ellos a tu elección, y usarlos de forma similar a un Amazon Echo. Quizá Alexa+, que llega próximamente a España, pueda ser un soplo de aire fresco. Mientras tanto, ChatGPT o Gemini están haciendo un mucho mejor trabajo aplicando la IA a las conversaciones con nuestro smartphone.
Sonos Play es mi altavoz predilecto de este verano
Seguiré eligiendo Sonos para llenar de música mi casa por muchos motivos, pero tres principalmente: es sencillo, minimalista y confiable. Esto aplica a todos de los productos de la marca que he probado a lo largo de estos 10 años. Cada uno con sus luces y sus sombras, pero todos en un equilibrio casi perfecto que me hace elegirlos y recomendarlos una y otra vez.
Sonos Play llena un hueco que hasta ahora se le había atragantado a Sonos, pero en el que ha conseguido acertar de lleno a un precio de 349€. Este es posiblemente su mejor producto hasta la fecha. Quienes ya forman parte del ecosistema, Play es el eslabón que faltaba; para quienes no, es una muy buena excusa para empezar.
Brindemos por un verano lleno de barbacoas, escapadas, playa, montaña, terrazas, cenas… y que la música llene todos esos momentos para volverlos memorables. Eso es lo que Sonos sabe hacer, que la música nos persiga a todos lados de forma casi invisible. Sonos Play es el culmen de ese pensamiento, es un bienvenido regreso a la mejor forma de Sonos mientras salen del año más catastrófico de su historia. Pueden estar orgullosos.
